De lo que veo a lo que creo: el proceso detrás de un logo con historia
A veces un encargo empieza con una frase muy sencilla:
«¿Me ayudas a hacer mi logo redondito?»
Y parece que el trabajo consiste simplemente en adaptar una imagen a un círculo.
Pero para mí, diseñar no empieza en el programa de diseño.
Empieza mirando.
Mirando qué hace esa persona, qué vende, cómo trabaja, qué repite sin darse cuenta, qué elementos aparecen una y otra vez y, sobre todo, qué hace que su negocio sea suyo.
Este es el proceso detrás de Besos de Pajarito, el proyecto de Ana Silvia De Castillo, de El Salvador.
1. Todo empezó con un pedido en Facebook
De una petición aparentemente sencilla a una identidad visual que cuenta quién está detrás de la marca.
Encontré el pedido de Ana en un grupo de Facebook dedicado a la restauración de fotografías.
Su petición era sencilla: quería adaptar su logo a formato redondo y eliminar la expresión «Hecho a mano».
El logo original tenía dos pajaritos y transmitía una sensación tierna y artesanal.
Pero había algo que me llamó la atención.
Ana no solo hablaba de un logo.
Hablaba de vestidos de niña y muñecas de alambre.
Y ahí empezó mi trabajo de verdad.
Porque antes de modificar una imagen, quería entender a quién pertenecía esa imagen.
2. Dejar de mirar el logo y empezar a mirar la marca
Todo empezó con una petición muy concreta: adaptar el logo para utilizarlo en formato circular.
Sea lo que sea, la manera en la que cuentes tu historia en línea puede marcar la diferencia. El logo original me daba una primera pista: los pajaritos.
Pero decidí mirar más allá.
Busqué su trabajo, sus publicaciones y las cosas que había creado.
Y entonces apareció algo que para mí fue fundamental:
sus muñecas de alambre.
No era un elemento inventado para construir una identidad bonita.
Era algo que Ana ya hacía.
Muñecas delicadas, con sus vestidos y sus faldas de tul, formando parte de su universo creativo.
Ahí apareció la primera conexión:
los pajaritos estaban en el logo y las muñecas estaban en su trabajo.
¿Por qué no unir ambas cosas?
3. La segunda pista estaba en sus vestidos
Los dos pajaritos ya contenían una parte esencial de la personalidad de Besos de Pajarito. No había que borrarla, sino entenderla.
Seguí observando.
Y encontré otra coincidencia: sus vestidos también incorporaban pajaritos.
Eso confirmó algo importante.
Los pajaritos no eran simplemente un dibujo bonito elegido al azar.
Ya formaban parte de su lenguaje visual.
Cuando diferentes elementos aparecen de forma natural en lo que una persona crea, ahí puede existir una identidad.
Mi trabajo no era inventar un universo nuevo para Ana.
Era descubrir el que ya existía.
4. De lo que veo a lo que creo
Al conocer el trabajo de Ana apareció una nueva pista: sus muñequitas de alambre, vestidas con pequeños tutús y elementos florales.
A partir de ahí empezó la construcción.
No quería llenar el logo de elementos porque sí.
Cada elemento tenía que tener una razón.
Los dos pajaritos
Son el punto de partida y mantienen la esencia del logo original.
Representan ese «beso de pajarito» que da nombre a la marca y conservan el carácter tierno que ya tenía.
La muñequita
La incorporé porque representa una parte real de lo que Ana crea.
No quería que su logo dijera únicamente «pajaritos».
Quería que también pudiera decir:
«Aquí hay alguien que crea estas pequeñas muñecas con sus propias manos».
El columpio y las flores
Sirven para conectar la muñeca con el resto de la composición y darle ese pequeño escenario de cuento que encaja con la delicadeza de sus creaciones.
El fondo de acuarela
Ayuda a construir el universo visual sin quitar protagonismo a los elementos principales.
La intención era conseguir una imagen artesanal, delicada y reconocible, no simplemente decorar el logo.
5. Después viene una parte que parece sencilla: hacerlo funcionar
Los pajaritos no estaban solamente en el logo. También formaban parte de sus propias creaciones. La identidad ya estaba ahí; solo había que reconocerla.
Sea lo que sea, Un logo no solo tiene que verse bonito en una imagen grande.
Tiene que funcionar cuando se hace pequeño.
Por eso el formato circular era importante.
Ana necesitaba poder utilizarlo como imagen de perfil, pero también quería que pudiera servir posteriormente para otros soportes.
El resultado tenía que mantener reconocibles los elementos principales incluso reducido.
Por eso el diseño final se trabajó pensando en diferentes usos:
foto de perfil · sello · etiqueta · sticker · impresión
La pregunta dejó de ser:
«¿Cómo hago que esta imagen sea redonda?»
Y pasó a ser:
«¿Cómo hago que esta marca siga siendo reconocible dentro de un círculo?»la manera en la que cuentes tu historia en línea puede marcar la diferencia.
6. El resultado no pretende borrar el origen
Haz que se destaque
Algo que considero importante cuando trabajo sobre una identidad que ya existe es no confundir mejorar con sustituir.
El objetivo no era hacer desaparecer el logo original de Ana.
Sus dos pajaritos seguían siendo el corazón de la propuesta.
Lo que hice fue ampliar la historia que ya estaba ahí.
De dos pajaritos pasamos a un pequeño universo:
pajaritos, muñeca, flores, columpio y acuarela.
Pero todo parte de algo que ya pertenecía a la marca.
7. Lo que aprendí de este proyecto
Cada elemento se incorpora por una razón: no se trata de decorar el logo, sino de construir una imagen que tenga relación con la historia real de la marca.
Este trabajo me recordó algo que aplico cada vez más a la hora de diseñar:
antes de crear, hay que observar.
Muchas veces una persona emprendedora piensa que necesita que alguien le «invente» una marca.
Pero quizá ya tiene muchísimas pistas delante.
Están en sus productos.
En sus colores.
En sus fotografías.
En aquello que repite.
En los detalles que sus clientes reconocen.
En la manera en que trabaja.
Incluso en una pequeña muñeca de alambre publicada meses atrás.
El trabajo del diseñador consiste muchas veces en conectar esas pistas.
8. De mirar a construir
El resultado debía conservar su personalidad y, al mismo tiempo, funcionar correctamente en los espacios donde Ana necesitaba utilizarlo.
Por eso mi proceso podría resumirse así:
LO QUE VEO → LO QUE ENTIENDO → LO QUE CONECTO → LO QUE CREO
Primero observo.
Después intento comprender qué hay detrás del negocio.
Busco patrones y elementos que tengan un significado real.
Los conecto.
Y finalmente construyo una identidad visual que pueda contar esa historia de una manera clara.
No se trata de poner más cosas.
Se trata de que cada cosa que aparece tenga un porqué.
9. Porque un logo no debería ser solamente bonito
Un logo puede ser bonito y no decir absolutamente nada.
También puede ser sencillo y contar muchísimo.
Para mí, la diferencia está en la historia que existe detrás.
En el caso de Besos de Pajarito, la historia ya estaba ahí antes de que yo tocara el diseño.
Estaba en los pajaritos.
En las muñecas de alambre.
En los vestidos.
En las flores.
En la delicadeza de cada creación.
Yo simplemente tuve que mirar con atención para encontrarla.
Y después convertir todo aquello en una imagen que pudiera representar a Ana.
Porque un buen logo no siempre se inventa.
A veces se descubre.