¿Usar IA para pulir diseños y convertir imágenes en acuarela?
Yo digo que sí. Pero como herramienta, no como autora.
Hay debates que no tienen una respuesta sencilla.
Y este es uno de ellos.
Desde que empecé a contar abiertamente cómo utilizo la inteligencia artificial en Latido Rural, hay una pregunta que se repite:
¿Se puede seguir hablando de artesanía cuando utilizas IA en una parte del proceso?
Mi respuesta es sí, pero depende.
Depende de para qué la utilices, de cuánto dejes en sus manos y, sobre todo, de qué parte de tu oficio siga estando en las tuyas.
Porque para mí hay una diferencia enorme entre usar una herramienta para ayudarte en un paso y usarla para hacer por ti aquello que dices haber hecho tú.
Y aquí es donde empieza mi debate.
¿Para qué se creó realmente la IA?
Antes de decir que la IA está para ayudarnos, creo que merece la pena hacer una pequeña parada.
A veces hablamos de inteligencia artificial como si hubiera aparecido con ChatGPT, pero la historia viene de mucho antes.
No existe un único creador de la IA ni una única misión original. Como campo de investigación, tomó forma en torno al Dartmouth Summer Research Project on Artificial Intelligence de 1956, impulsado por investigadores como John McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel Rochester y Claude Shannon.
La pregunta de fondo era fascinante: ¿podían describirse aspectos del aprendizaje y de la inteligencia humana con suficiente precisión como para que una máquina pudiera simularlos?
Es decir: la IA no nació para sustituir artesanos, diseñadores, escritores o fotógrafos. Ni nació con la idea de "quitarnos el trabajo repetitivo para que podamos dedicarnos a sentir". Eso es una interpretación actual. No su misión original.
Y creo que es importante decirlo, si vamos a hablar de IA con honestidad.
¿Qué ha pasado desde entonces?
Que aquella pregunta ha recorrido un camino enorme.
Hoy la IA está en herramientas que usamos para escribir, traducir, programar, analizar, crear imágenes, editar fotos, generar ideas o automatizar procesos.
Y cada empresa que desarrolla IA tiene sus propias misiones. OpenAI, por ejemplo, declara que su misión es que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad.
Pero esa es la misión de OpenAI. No es "la misión de la IA". La IA no es una sola empresa, ni una sola herramienta, ni tiene un único propósito.
Y ahí está la pregunta interesante de verdad:
Si tenemos una herramienta tan potente... ¿qué decidimos hacer con ella?
Yo la veo como un diccionario.
En el colegio usábamos el diccionario. No porque hiciera los deberes por nosotros. Lo usábamos para ampliar conocimiento. Buscábamos una palabra. Descubríamos un significado. Aprendíamos algo nuevo.
Pero el trabajo de pensar, comprender y escribir seguía siendo nuestro.
Con la IA me pasa igual. Para mí es un diccionario enorme de posibilidades. Me ayuda a buscar caminos, a probar, a pulir, a transformar una idea, a agilizar un paso.
Pero hay algo que una herramienta no puede poner por mí: mi historia.
Y también como una calculadora.
Yo sé sumar. Sé multiplicar. Pero si tengo que hacer muchas operaciones, uso una calculadora. Me ahorra tiempo. Me ayuda a comprobar que no me he equivocado.
¿Eso significa que he dejado de saber sumar? No. La herramienta hace una parte más rápida. El conocimiento sigue estando en mí.
¿Y qué pasa en Latido Rural?
Aquí quiero ser muy clara.
En Latido Rural no trabaja la IA. Me complementa en un paso.
La idea nace de mí.
La historia nace de mí.
La inspiración nace de mí.
El vínculo con el pueblo nace de mí.
La elección de los materiales nace de mí.
El trabajo manual pasa por mis manos.
La IA puede entrar en un momento muy concreto. Puede ayudarme a pulir un diseño, trabajar un acabado, convertir una imagen en una determinada interpretación de acuarela o visualizar una idea.
Para mí, ahí está el papel del pincel. La IA puede ser el pincel. Pero el cuadro no empieza en el pincel. Empieza mucho antes.
Porque hay algo que la IA no puede poner en mi pieza.
Puede trabajar con una imagen. Reconocer patrones. Generar una propuesta. Transformar. Combinar. Sugerir.
Pero no ha vivido mi pueblo.
No tiene mis recuerdos.
No ha paseado por sus calles.
No conoce las historias que me contaron.
No tiene mis conversaciones.
No ha sentido ese vínculo con lo rural.
Y, sobre todo, no tiene mi historia.
Por eso hay una diferencia entre generar una imagen y crear una pieza con significado. Mi latido no lo genera una máquina.
La mano, el latido y la cápsula única son míos.
El splash es el pincel.
Y ahí está mi límite.
Quiero que las piezas tengan una identidad reconocible. Misma paleta, misma base visual, misma estética para que sepas que es Latido Rural. Pero después, quiero que cada pieza tenga su propia historia.
Misma paleta para que se reconozca Latido Rural.
Distinto latido para que sea tuyo.
La parte incómoda.
Tampoco quiero hacer un artículo diciendo "la IA es solo una herramienta, úsala y ya está". Sería demasiado fácil. Y no sería justo con mucha gente que vive de trabajos creativos.
Porque la IA también puede usarse para sustituir profesionales, reducir el valor de su trabajo, presionar precios, producir cantidades enormes de contenido, copiar estilos o hacer pasar por artesanal algo que no lo es.
Y eso sí me parece un debate importante.
No es lo mismo "Utilizo una herramienta para mejorar mi trabajo" que "Utilizo una herramienta para hacer el trabajo y después digo que lo he hecho yo."
No es lo mismo que una herramienta ayude a un profesional a que una herramienta se use como argumento para prescindir del profesional.
¿Puede una herramienta tecnológica ser parte de un oficio artesanal?
Yo creo que sí, si hablamos claro.
Un artesano usa una cámara para fotografiar su pieza.
Un diseñador usa un programa digital.
Una costurera usa una máquina.
Un carpintero usa herramientas eléctricas.
Una ceramista usa un torno.
La herramienta no elimina el oficio. La pregunta es qué hace la persona con ella.
Si utilizo IA para un pequeño paso visual pero todo el concepto, criterio, selección, desarrollo y trabajo físico pasan por mí, no siento que la IA sea la autora.
Pero si una máquina genera una pieza completa y después se vende como "hecha a mano" cuando no lo está... ahí, para mí, la conversación cambia.
¿Para qué quiero yo la IA?
No quiero que piense por mí.
No quiero que invente mi historia.
No quiero que sustituya mis manos.
No quiero que convierta Latido Rural en una fábrica de imágenes.
Quiero que me ayude a hacer mejor o más rápido determinadas partes para poder dedicar más tiempo a lo que sí necesita de mí:
A crear. A probar. A equivocarme. A tocar materiales. A pensar. A contar historias. A estar en el taller.
¿La IA ha vivido en el pueblo?
No.
Puede conocer millones de imágenes y textos sobre pueblos, montañas, tradiciones o vida rural. Pero conocer información sobre algo no es lo mismo que haberlo vivido.
Y para mí, esa diferencia importa.
Porque Latido Rural no nace de una imagen bonita. Nace de un vínculo. De una memoria. De una forma de mirar.
Mi manera de entender la IA.
Por eso, cuando me preguntan si utilizo inteligencia artificial, no escondo nada:
Sí.
Pero intento tener muy claro para qué.
No quiero que sea mi autora. Quiero que sea una herramienta.
Un poco como el diccionario.
Un poco como la calculadora.
Un poco como un pincel.
Algo que puedo usar cuando me ayuda. Pero que no decide quién soy ni qué quiero contar.
Y aquí te dejo el debate abierto.
No quiero terminar diciéndote qué tienes que pensar. Me interesa mucho más saber qué piensas tú.
¿Dónde pondrías tú el límite entre herramienta y sustitución?
¿Te importa que una marca use IA si te cuenta cómo la usa?
¿Crees que la IA puede ayudar a los oficios creativos o puede acabar devaluándolos?
¿Qué parte de tu propio oficio no delegarías nunca?
¿Para ti la IA es un diccionario, una calculadora, un pincel... o empieza a ser otra cosa?
Yo tengo bastante claro mi límite.
La herramienta puede ayudarme.
Pero el latido sigue siendo mío.
Soy Meli, creadora de Latido Rural. Y este es mi melón latiente.
Mi pequeño manifiesto
Todo es único.
Con la misma paleta.
Con la misma base de acuarela.
Con una identidad que permita reconocer Latido Rural.
Pero no con el mismo latido.Misma paleta para que se reconozca Latido Rural.
Distinto latido para que sea tuyo.Porque la tecnología puede ayudarme a construir una imagen.
Pero la historia que hay detrás sigue siendo humana.
Y esa parte... no quiero delegarla.